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OPERACIÓN · PERFORACIÓN · 5 min

¿Cuánto tiempo perfora realmente tu equipo? Menos del que crees

La actividad de perforación efectiva representa cerca del 13% del tiempo de un equipo en una operación Tier-1. La utilización mediana ronda el 15%. Antes de contratar más metros, mide dónde se va el tiempo.

Cuando una gerencia de exploración o de mina siente que "faltan metros", la primera reacción suele ser la misma: contratar más equipos, negociar más turnos o exigir más rendimiento al contratista. La respuesta se toma antes de responder la pregunta previa —y más incómoda—: ¿cuánto tiempo perfora realmente el equipo que ya tenemos?

Cuando ese dato empieza a medirse con registros operacionales digitales, no con estimaciones ni planillas de fin de turno, aparece un patrón que se repite en operación tras operación.

El 13% que nadie quiere mirar.

En una operación Tier-1 con la que trabajamos —captura digital de estados de máquina y validación contra tiempos de sondaje reportados en acQuire— la actividad de perforación efectiva representa cerca del 13% del tiempo total del equipo. Trece por ciento. El otro 87% del turno se distribuye entre traslados, esperas, montaje y desmontaje, cambio de sarta, ajuste de aditivos, coordinación con logística, esperas por muestrero, esperas por camioneta, esperas por permiso, esperas por radio. Actividades legítimas, pero acumuladas.

La utilización mediana —la fracción del tiempo en que el equipo está disponible y trabajando en alguna tarea productiva— ronda el 15%. Es la métrica que las gerencias suelen suponer sobre 40% o 50%. La brecha entre lo supuesto y lo medido es el primer hallazgo.

Interferencia entre equipos: el villano equivocado.

Es tentador atribuir la pérdida a las interferencias entre equipos —dos sondas peleándose la misma zona, esperas por movimientos de otras cuadrillas, coordinación de accesos—. Cuando se miden con el mismo detalle, esas interferencias explican apenas ~2,4% del tiempo total. Son reales, pero son ruido comparadas con las verdaderas fugas.

El grueso de la pérdida no está en la interacción entre equipos: está en los tiempos auxiliares de cada equipo con sí mismo. Traslados largos entre plataformas mal secuenciadas, esperas por muestreros que llegan tarde porque no hay planificación de despacho, montajes lentos porque la logística de tuberías no está sincronizada con el plan.

El prerrequisito: dato digital, no reportes.

Nada de esto se ve en el reporte de fin de turno del supervisor. El supervisor reporta metros perforados y quizás horas nominales. No reporta el minuto en que la sonda dejó de girar por veintitrés minutos porque el operador estaba esperando confirmación de una muestra en el turno anterior.

La única forma de ver la operación real es capturar digitalmente en terreno cada cambio de estado de la máquina: perforando, montando, moviéndose, esperando, en mantenimiento. Y ligarlo al plan que el equipo estaba ejecutando y al pozo específico donde estaba operando. Eso no es un dashboard: es un sistema operacional. Es lo que hacen los módulos SimpleX de perforación desplegados en BHP Escondida —captura offline en tablet, validación en el momento, sincronización con acQuire y Power BI sin intervención manual.

Antes de contratar, medir.

El mensaje para una gerencia que evalúa aumentar capacidad es directo: si tu operación no captura digitalmente el estado real de cada equipo en cada minuto de turno, no sabes cuál es tu utilización real. Y si no sabes tu utilización real, cualquier decisión de aumentar flota, cambiar contratos o exigir más rendimiento se toma con los ojos vendados. La data de terreno capturada digitalmente no es el objetivo; es el prerrequisito para que las decisiones siguientes tengan sustento.

¿Quieres conversar sobre esto en tu operación? pablo@mineriainteligente.com